martes, 22 de septiembre de 2009

Vuelta 1997. Pirineos (1)

AÑO 1997. VILLANÚA-VILLANÚA. Primera clásica pirenaica. 493 Km.






PARTICIPANTES: Albert, Carlos, Gonzalo, Pello.



Se incorpora Pello al grupo txirrindulari. La bici, las alforjas y el chubasquero le dan una imagen de viajero romántico que hoy ya se ha perdido. Al ser su primera participación, la verdad es que el material era bastante precario: bicicleta de acero con guardabarros, no de hierro como dice Agus, sira comprada en impermeables “El Bufalo”, una chaqueta de escalada de loneta y alforjas “Peugeot” de ciclomotor; luego, con el paso de los años, se fue mejorando el material (como todos). Una pena. Autor y preparador del itinerario Agus, la gestión de los alojamientos corrieron a cargo de Albert. Se trataba de aprovechar la infraestructura que disponemos en el Pirineo (Villanúa y Arette) para que la vuelta resulte mas barata. Yo (Agus) hago la del capitán araña, después de preparar todo no participo por estar convaleciente de un cólico de riñón que no me dejó entrenar nada durante los meses de mayo y junio, me dieron el alta la víspera del comienzo de la vuelta. Luego se acordaron de mí en todas las etapas.

No obstante, como la noche previa al comienzo se pasaba en el piso que tenemos en Villanúa, decido acompañarles en coche, discretamente junto con mi familia, durante las dos primeras etapas.



1ª ETAPA. Villanúa - Ainsa 100 Km. Sábado 28 de junio


Desayuno en Villanúa, en casa. Se pasa por Sabiñanigo, Ipiés, Laguarta, el puerto del Serrablo y Boltaña. Mucha lluvia en la bajada del Serrablo. En la subida también les tocó lluvia a ratos. Mi hijo Jon les acompaña en la bajada del puerto y luego hasta Ainsa. Todos llegaron calados. Comemos todos juntos en Ainsa, los participantes, mi mujer Lurdes, mis hijos Jon y Peru, y yo. Por la tarde a Carlos se le ocurrió la idea de llevar toda la ropa a una lavandería de esas con lavadoras automáticas. En poco tiempo todo limpio y seco. Una buena idea.



2ª ETAPA.Ainsa – Sante Marie de Campan 102 Km. Domingo. 29 de junio


Desayuno en Ainsa. Almuerzo en Bielsa. Subida al túnel de Bielsa, bajada a Arreau y luego Col de Aspin.


No habíamos previsto lo peligroso que resulta cruzar el túnel de Bielsa en bici. Tiene más de tres kilómetros de longitud, sin ventilación y encima por el lado sur es cuesta arriba. Falla el plan para cruzar el túnel. Cuando estamos próximos a la desesperación, aparecen como ángeles caídos del cielo, la familia Errea. Nos pasan el túnel en tres viajes. Dios recompensa a Agus con un milagroso restablecimiento renal. Luego Peru se empeña en bajar en bici y Gonzalo se ofrece a acompañarle un par de kilómetros.


Comienza a llover, nuestros salvadores se van hacia Donostia, y el grupo tras subir el Aspin (Pello sube a duras penas, gracias a la ayuda y el apoyo moral de Albert, quien en la subida arregla todos los problemas de Osakidetza) llega a Sante Marie de Campan. Es tarde y no tenemos alojamiento apalabrado, pero encontramos sitio en la Gîte D´etape. Buena cena francesa.



3ª ETAPA. Sante Marie de Campan - Laruns. 93 Km. Lunes 30 de junio


Comenzamos la subida al Tourmalet y una pareja que baja en tandem nos comunica que el puerto está cerrado por la nieve. ¡Estamos a finales de Junio!. Todo esto es anterior al cambio climático. Cambio de ruta, decidimos ir por Lourdes.


Llegamos a Lourdes donde nos deleitamos con el espectáculo folclórico-religioso que tiene montado la iglesia. Buen negocio. Nosotros nos acercamos a la gruta a dar gracias a la Virgen por habernos enviado ayer a sus ángeles rescatadores. Nuestra Fe es inquebrantable. Gracias Lurdes (y Agus y Jon y Peru).


Comida copiosa en Argelés (spagettis a la bolognesa y 2 botellas de vino para 4). Albert casi se llena y sale media hora mas tarde porque se queda ligando con la camarera y en la subida sufrimos lo nuestro. Tras coronar el Soulor nos encaminamos por la preciosa carretera a media ladera que va al Aubisque. Lluvia, mucho frío y asfalto mojado. Miramos al precipicio con cierto respeto. Se impone la cordura y bajamos despacio. Mucha niebla en el Aubisque. Temperatura 4ºC. y aguanieve ¿Cómo se diría lo contrario de refrigerio?. Eso, sin alcohol, es lo que tomamos en el bar, donde nos topamos con una camarera simpatiquísima de nombre Milenne; lastima que el marido no le quitaba ojo y Alberto se tiene que resignar.


En la bajada desaparecen al mismo tiempo la niebla y la cordura. Bajamos a toda leche, con la inconsciencia que nos caracteriza. ¡Qué gozada!. Volvemos a dormir en una Gîte D´etape. Es Julio, los radiadores de la habitación están encendidos y no dan abasto para secar toda la ropa mojada. Al día siguiente, por la mañana, oímos por la radio que acababan de liberar a Ortega Lara.



4ª ETAPA.Laruns – Arette La Pierre St. Martin. 95 Km. Martes 1 de julio


Subimos la Marie Blanque por la cara amable. Carlos inicia su relación amor-odio con esta señora de sinuosas curvas y empinadas cuestas. ¡Sale el sol! El calorcico hace renacer las esperanzas en el grupo. No sabíamos lo que nos esperaba. Tras comer en el pueblo de Arette, dura ascensión al Soudet. Las primeras rampas son “guapas”.


Llegamos a la estación que tiene un aspecto desolador; acompañando al frío y a la lluvia sólo estamos nosotros y un grupo de bomberos. Gracias a la hospitalidad de Pello y a la chimenea logramos caldear el ambiente de la casa. Después de registrar la estación encontramos un bar abierto. Tomamos un Cola-Cao muy caliente que no olvidaré en mi vida (Gonzalo).



5ª ETAPA. Arette La Pierre St. Martin – Villanua. 103 Km. Miércoles 2 de julio


Amanece lloviendo. Con la resignación cristiana que nos guía en este viaje nos abrigamos y empezamos a bajar. Tras los primeros kilómetros deja de llover y empieza a jarrear. Al llegar a Ansó nuestra fe se quebranta y nuestros cuerpos empapados son incapaces de continuar . Después de deliberar en un bar de Ansó decidimos que así no podemos seguir.


Albert y Gonzalo bajamos a Villanúa en taxi a por los coches. En el viaje en el taxi vivimos fuertes emociones: impresionantes torrentes de agua cruzan la carretera, donde por sorpresa aparecen en medio varios desprendimientos de piedras, y el taxista está loco y/o borracho (yo -Pello- creo que tenía pinta de boxeador sonao). El Dragoncan una puta mierda comparando con esto. Aunque hemos abandonado esto no queda así, volveremos al Pirineo. Después de las penalidades sufridas merece la pena recordar las patatas que nos comimos en Jaca y la posterior reparadora cena.


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