Participantes:
Agus, Albert, Alfonso, Carlos, Enrique, Gonzalo, Josu y Patxi.
1ª ETAPA. Lugo (471) - A Coruña (20) 104 km. Domingo 3 de julio.
Buen tiempo. Salimos pasadas las 9:00, un poco tarde para lo que
acostumbramos pero con perspectivas de llegar a comer a Betanzos y, para
variar, cambiamos la ruta prevista. Son las cosas del Google Maps, internet y
los teléfonos de última generación, que dan opción a todo el mundo de modificar
las rutas previstas cada vez que sacan el móvil del bolsillo. Lo peor de todo
es que además de sacarlo constantemente, nos perdemos más y mejor que cuando
usábamos los mapas de papel y la intuición. Prometo que el año que viene iré
con un rollo de papel en el manillar, estilo pergamino, con el perfil y la ruta
de la etapa.
Bueno, al grano. Fuimos por Friol y Parga que al final resultó mas
agradable que por la vieja N-IV. A
Carlos le salieron unos jabalíes a la carretera. Lástima que íbamos un poco
desperdigados y los demás no nos dimos cuenta. Con la nueva bici veo que voy
por delante de todos y paro un poco antes de Friol junto a un precioso parque
de ribera. Un niño de siete años, con una sonrisa de oreja a oreja, me pide que
le deje dar una vuelta. Su sorpresa y alegría fue mayor cuando vio llegar al
resto del pelotón. Ya cerca de Guitiriz nos incorporamos a la N-IV para seguir
hasta Betanzos. Los primeros 65 km son fáciles, un poco rompepiernas, con unas
cuatro subidas entre los 420 y los 560 metros de altitud. Luego una buena
bajada hasta Betanzos (20) que nos recibe con un ambiente de gaiteiros y
paramos a comer a eso de las 13:00 horas.
2ª ETAPA. A Coruña (20) - Cee (20) 102 km. Lunes 4 de julio.
Madrugamos un poco más y para las 8:00 ya estamos en ruta. Buen tiempo
con viento del NE a favor y poco tráfico. La idea es ir costeando por la
carretera más próxima a la Costa da Morte. El terreno es durísimo. Casi desde
el nivel del mar, tenemos que ascender a Pastoriza (171), bajar hasta la ría en
Oseiro, volver a ascender pasado Chamín (161) y vuelta a bajar a Caion, una
bonita península con puerto a un lado y playa al otro. Llevamos dos horas y
apenas hemos hecho 25 km. Después de reagruparnos bordeamos la playa de Caion
por un bidegorri que desemboca en una muy dura subida hasta los 156 metros con
rampas empinadísimas.
Yo tengo que meter el tercer plato y Carlos y Patxi echan
el pié a tierra. Después de la bajada, llega un terreno rompepiernas con muchas posibilidades de despiste. Voy siempre en cabeza y parando en todos los cruces
para que no se desmadre el personal y se confundan los más rezagados. Al llegar
a Arnados, a nivel del mar, paramos a tomar un tentenpié. Esta vez la discusión
está justificada para volver a replantearnos la ruta porque en tres horas y
media llevamos andados 35 km. Como dice un amigo navarro "de rodillas más rápido". Decidimos renunciar a la península de Malpica, atajar e ir directamente a Ponteceso, pero antes hay que salir del laberinto de carreteras terciarias y pistas asfaltadas donde nos hemos metido. En una de las múltiples paradas para saber que camino seguir, Patxi que viene con necesidad de descanso, me suelta: "Agus tómate todo el tiempo que necesites". El resto del pelotón hace apuestas sobre si el camino elegido es el acertado o no, pero al final llegamos a Ponteceso después de subir y bajar innumerables veces. De Ponteceso hay una subida a Fornelos (200) y una bonita bajada a Baio Grande (160) donde paramos a comer en Casa Cruz a eso de las 14:00 con poco más de 65 km y, si la memoria no me falla, unas nueve subidas del tipo "Igeldo". La comida excelente. Las camareras, un poco maduras, nos enseñan la diferencia que hay entre los grelos y las nabizas y que ahora (verano) no es época de grelos. Mientras, los del resto del grupo que no conocen Igeldo (Donostia), aseguran que no van a subir ahí en bici en su vida.
Ya repuestos, reanudamos la marcha y pongo en conocimiento del pelotón
que aún quedan dos "Igeldos" más y una bajada final. Me pongo en cabeza y aunque
me descuelgo al final de las subidas recupero pronto el terreno en las bajadas. En la
penúltima de las bajadas les paso a los de cabeza con un rápido ataque que me
lo hacen pagar muy caro en la subida siguiente. De hecho, ya no me llegó para
cogerles hasta que le vi a Alfonso en Cee.
3ª ETAPA. Cee (20) - Cambados (29) 137 km. Martes 5 de julio.
4ª ETAPA. Cambados (29) - Tui (28) 110 km. Miércoles 6 de julio.
Alfonso había terminado de pinchar la rueda de adelante y antes de salir
la arreglamos con la idea de terminar de hincharla en una gasolinera. El primer
escollo está a 15 km de la salida tras dos despistes, uno de unos quince
minutos de espera a cuenta de los rezagados del pelotón que se fueron por otro
camino porque no vieron a los de adelante metidos en la
gasolinera y, el otro,
mio de 1,5 km que no fueron a más porque nadie sacó el teléfono para ver donde
estábamos. La primera dificultad se trataba de un puertito de unos 210 metros,
fácil y noble, con una bajada a Combarro muy agradable. La segunda era atravesar
Pontevedra sin equivocarte. Me dejo llevar por el instinto, sin hacer caso a
ningún aparato electrónico y acierto a la primera. Para las 10:30 de la mañana ya habíamos
salido de Pontevedra rumbo a la Ría de Vigo, por la N-55, con tráfico espeso,
hasta el cruce de Moaña. Nos reagrupamos en el cruce para que nadie se vuelva a despistar y
luego con menos tráfico y carretera mas agradable, hasta el puerto de Moaña,
a donde llegamos a eso de las 12:00, justo a tiempo para coger el barco y
cruzar la Ría de Vigo, no sin antes haber pasado unas cuatro tachuelillas de 60
metros de desnivel.5ª ETAPA. Tui (28) - Allariz(459) 109 km. Jueves 7 de julio.
Nos levantamos temprano para desayunar en una cafetería al pié de la
ruta. Cielo despejado y el viento empieza a rolar hacia el Oeste. A las 08:15
ya estábamos en marcha remontando el Miño, por lo que el viento nos da a favor.
La ruta es preciosa, con sombras, sin tráfico y además no nos faltó de nada. Entre otras la tradicional liada
por caminos, esta vez para evitar subir a As Neves y de la que salimos sin GPS gracias al
instinto y un exquisito almuerzo para despedir al Miño en el Café Bar San
Caetano de Creciente (140), situado al pié de la carretera PO-400. Sus
coordenadas son 42º 08,86´N; 008º 12,85´W, para que nadie se despiste.
Totalmente recomendable para ciclistas y viajeros en general por la atención,
trato, amabilidad, servicio, buena comida y precio.
La segunda parte de la etapa ya se empieza a complicar. Tras casi 50 km
recorridos, Patxi y Josu se van a Allariz en taxi, el resto decidimos ir a
comer a Celanova (540). Toca subir y decido ir con Carlos y Albert en plan
tranquilo mientras que Gonzalo, Alfonso y Enrique se van por delante. Nada mas
comenzar a subir, los tres de cola tenemos un despiste que nos supone unos 5 kilómetros
más y veinte minutos de retraso. Carlos se descuelga. Albert y yo paramos a por
agua en un bar y no viene. Volvemos a parar en un cruce a esperarle,
sigue sin venir y le colocamos unas señales en la carretera para que no se
despiste. En Quintela de Leirado (573), Albert para sin que me de cuenta, según
dijo porque encontró unas gibelurdiñas a pié de carretera. De repente me veo
sólo. Al coronar el puerto (769) me llaman los de adelante diciendo el bar donde
van a comer. Llegué veinticinco minutos mas tarde después de bajar (638) y
volver a subir (703) otra tachuela mas. Casi una hora más tarde llegan Carlos y
Albert, diciendo que se habían vuelto a despistar.
La tercera parte ya es mas llevadera, quedan apenas 20 km y otra
tachuela (630) antes de bajar a Allariz. Llegamos Enrique y yo por delante al
hotel Torre Lombarda, antigua curtidora muy bien rehabilitada por el arquitecto
Cesar Portela. Allariz merece la pena visitar. Sus iglesias románicas, sus curtidoras,
el museo del juguete y los jardines efímeros, donde el visitante vota por el
que mas le gusta. Nosotros votamos por el número seis casi por unanimidad. Que
tenga suerte.
6ª ETAPA. Allariz(459) - Lugo (471) 113 km. Viernes 8 de julio.
Después de 21 vueltas por la península
Ibérica (1996 - 2016), esta es una de las pocas en las que nunca nos ha llovido. Para que digan de Galicia. Dura etapa la última. Se trataba de una etapa que al comenzar a preparar la
vuelta no la habíamos previsto pero que hubo que introducirla por cuestiones de
logística con el transporte de las bicis y cerrar el circuito volviendo a Lugo donde
teníamos los coches.
Podíamos haber seguido remontando el Miño, que es un
recorrido mas agradable, pero lo rechazamos por exceso de kilómetros.
El comienzo hasta Ourense (km 22) es fácil. Sólo hay que subir un puerto
(582) y el resto es todo bajada (135). Es mala la entrada a la
ciudad por el Sur, donde Patxi se vió un poco agobiado y con razón. Un poco antes de la
entrada nos reagrupamos para cruzarla todos juntos pero Patxi, Josu y Carlos
decidieron dar por finalizada la vuelta del 2016 y se fueron directos a Lugo en autobús.
Los cinco restantes visitamos el casco antiguo, la catedral, cruzamos el Miño y
nos ponemos a subir, hasta los 700 metros, con muchos dientes de sierra en el perfil, hasta un poco
antes de Chantada (500), donde paramos a tomar unos huevos fritos con jamón a eso
de las 12:30. Antes Alfonso tuvo un pinchazo, Gonzalo se quedó a ayudarle y
Enrique, Albert y yo les esperamos en una gasolinera. Sin darnos cuenta nadie
pasaron de largo y el despiste nos hizo perder unos veinte minutos. A pesar de
todo los huevos no se enfriaron.
Después el terreno sigue con constantes
subidas y bajadas con tendencia general a subir. Circulamos de manera que
Enrique y yo vemos por delante a Gonzalo y Alfonso y por detrás a Albert,
siempre a la vista unos de otros hasta que como suele suceder,
incomprensiblemente alguien desaparece. A partir de Chantada y sobre todo desde
Taboada el terreno es muy duro con una subida que culmina en el Alto do
Hospital (700) en el cruce con el Camino de Santiago. En la bajada a Guntin (420)
todos nos perdemos de vista definitivamente. Enrique y yo decidimos parar a
tomar un refrigerio y esperar a Albert, cuando de repente aparece Alfonso que
creíamos que iba por delante. Al llegar Albert y descansar un rato, reanudamos
los cuatro la marcha. Sólo quedan dos "Igeldos" hasta Lugo pienso
para mis adentros. Al empezar a bajar el último le vemos a Gonzalo que ya ha
acabado, ha dejado las alforjas y se vuelve a buscarnos y darnos algún relevo.
Afortunadamente no hizo falta.
Ahora sí, nos toca visitar Lugo mas despacio, su muralla, su catedral, cenar y
descansar. Al día siguiente al volver en coche me volví a despistar haciendo
más kilómetros que los necesarios. Los años no perdonan, y como decía un devoto:
... "Señor, ten miedad"...

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